domingo, 10 de marzo de 2013




Una de las actividades más atractivas dentro del mundo de las artes es el dibujo de apuntes del natural. 

La Figura Humana como modelo, ofrece tal variedad de posibilidades que ha hecho de esta práctica una "asignatura" imprescindible en el aprendizaje artístico. Su equilibrio, versatilidad, articulación, etc.. son  fuente inagotable de formas. Aprender a verlas, descubrir sus ritmos y  movimientos y encontrar los recursos gráficos capaces de interpretarlos, no sólo entrena la percepción visual sino que estimula notablemente la sensibilidad artística. 

El apunte es un ejercicio de síntesis por lo que  es preciso aplicar una estrategia adecuada. En primer lugar hay que observar la pose en su conjunto, dejando a un lado los detalles. Buscar formas alternativas que permitan encajar la imagen. Un signo, una forma geométrica, o una mancha, en la mayoría de los casos, es más que suficiente para poner en marcha el apunte. Nos encontraremos con poses abiertas, en las que es fácil que las proporciones se descontrolen o poses cerradas que se pueden abordar con el concepto de "paquete"  o bloque que contiene la forma. Tanto en un caso como en el otro el dibujante debe trabajar rápido, preferentemente sin levantar el lápiz del papel hasta que las cosas estén correctamente distribuidas.
Después, y dependiendo de la duración de la pose, se podrán añadir matices, ajustes e incluso estudios afinados de  la anatomía.

Los procedimientos para realizar apuntes son múltiples. Cualquier cosa que "pinte" puede valer. Sin embargo hay instrumentos y técnicas que resultan especialmente aconsejables. El carboncillo, la sanguina, el lápiz Conté,  la pluma, la tinta aguada, la acuarela, etc. permiten trabajar de manera rápida y fluida. 







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